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«La presente crisis es una llamada de atención»

Entrevista a Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Supervision Newsletter

13 de mayo de 2020

Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, analiza cómo están gestionando las entidades de crédito europeas la crisis del COVID-19, si están aprovechando las medidas de flexibilización supervisora anunciadas, qué riesgos aparecen en el horizonte y cuáles son las implicaciones para Europa.

¿Cómo les está yendo a las entidades de crédito europeas en la actual situación?

La presente crisis suele compararse con la de 2008. Aunque el resultado en ambos casos es un recesión económica grave, el papel y la posición de los bancos han cambiado. En primer lugar, los bancos llegaron a la actual crisis en mucha mejor forma que a la anterior, gracias entre otras cosas a las profundas reformas regulatorias introducidas durante la pasada década. En segundo lugar, aunque esta vez no son el origen del problema, los bancos siguen teniendo una función clave que desempeñar: su capacidad para absorber pérdidas y seguir proporcionando crédito a la economía es esencial para una recuperación rápida una vez se retiren las medidas de distanciamiento social.

Ratio de capital de nivel 1 de los bancos de la zona del euro (2018-2019)

Hasta ahora los bancos han cumplido su función. Los resultados de la encuesta sobre préstamos bancarios en la zona del euro publicados a finales de abril muestran que los bancos han logrado responder al considerable aumento de la demanda de préstamos, especialmente de préstamos a corto plazo, o líneas de crédito comprometidas para atender las necesidades de financiación de existencias y capital circulante de las pequeñas y grandes empresas. En comparación con crisis anteriores, esto ha sido posible hasta ahora sin un endurecimiento significativo de los criterios de aprobación del crédito, lo que refleja la mayor resiliencia de los bancos. Sin embargo, de cara al futuro, es inevitable la materialización de algunos riesgos. En particular, a medida que la economía se desploma, la calidad de los activos empeorará, lo que presionará a la baja los ingresos por intereses y empujará al alza las pérdidas por deterioro. Probablemente los bancos también afrontarán pérdidas relacionadas con el riesgo de mercado. En este contexto, hemos adoptado una serie de medidas para ayudar a los bancos a apoyar la economía.

Cambios en la demanda de préstamos o líneas de crédito a empresas y contribución de los distintos factores

Ya han anunciado una serie de medidas de flexibilización en respuesta a la pandemia de coronavirus (COVID-19). ¿Existe evidencia de que estas medidas estén beneficiando a la economía real?

El objetivo principal de nuestras medidas es que los bancos mantengan la capacidad de absorber pérdidas y proporcionar crédito a la economía. En línea con el diseño de las reformas regulatorias introducidas tras la última crisis financiera, hemos animado a los bancos a utilizar sus colchones de capital y liquidez, que, al fin y al cabo, es para lo que fueron diseñados. Por tanto, los bancos que están utilizando estos colchones estarían actuando de manera responsable. Paralelamente, en consonancia con nuestras recomendaciones, los bancos están protegiendo su capital absteniéndose de repartir dividendos y posponiendo recompras de acciones. Asimismo, el riesgo de crédito se está atenuando mediante las medidas públicas de apoyo a la economía, que ayudan a las empresas en dificultades y amortiguan el impacto de una perturbación de demanda. En concreto, se espera que la combinación de avales públicos a la financiación concedida por las entidades de crédito y flexibilización de las medidas supervisoras dé buenos resultados. Por último, la política monetaria ha contrarrestado de manera efectiva el aumento de los costes de financiación y el deterioro del valor de mercado de las tenencias de bonos.

Existen algunas estimaciones de la capacidad de crédito creada por estas medidas, especialmente si se considera que sus efectos se refuerzan entre sí. Todas apuntan a un impacto potencial muy significativo. Pero aún es demasiado pronto para saber en qué medida los bancos estarán realmente dispuestos a ampliar sus balances. Ello dependerá fundamentalmente de que los participantes en el mercado —inversores, agencias de calificación y analistas de mercado— no penalicen a los bancos que utilizan sus colchones de capital y liquidez. De acuerdo con los resultados de la encuesta sobre préstamos bancarios, los bancos esperan un aumento de la demanda de crédito en el segundo trimestre de 2020, que prevén atender relajando los criterios de aprobación.

Debo destacar también que las medidas que hemos anunciado, especialmente en relación con el uso de esos colchones, seguirán en vigor durante el tiempo que sea necesario. Es decir, cuando la situación mejore, no cambiaremos de orientación de forma repentina, sino que permitiremos un retorno muy gradual a los niveles de capital y liquidez anteriores a la crisis.

¿Considera que los riesgos han aumentado o que aún pueden surgir otros en el sector bancario?

Naturalmente, en crisis como esta, muchos riesgos cobran relevancia repentinamente. El riesgo de liquidez suele ser el primero. No obstante, gracias a las medidas de política monetaria adoptadas por el BCE, la situación parece relativamente estable en este momento.

También existen otros riesgos que podrían materializarse más adelante, por lo que aún no estamos viendo el impacto de la crisis sobre los bancos en toda su dimensión. Uno de ellos es el riesgo de crédito, que es de los más importantes en una recesión económica. Suponemos que el incremento de los préstamos dudosos (NPL), por ejemplo, solo comenzará a ser visible al final del segundo o tercer trimestre de este año, es decir, dentro de entre uno y cuatro meses. El alcance total del deterioro de la calidad de los activos dependerá en gran medida de la profundidad y duración de la recesión y, en este momento, la gama de escenarios que podrían materializarse es aún muy amplia.

Mirando al futuro, ¿cómo evaluarán el impacto de la actual crisis y la vulnerabilidad de los bancos?

Llevamos a cabo un seguimiento continuo de la situación de los bancos y, naturalmente, estamos en contacto permanente con todos ellos. Paralelamente, estamos analizando la vulnerabilidad de los bancos teniendo en cuenta diferentes escenarios y perturbaciones hipotéticas. Este análisis nos permitirá entender cómo podría afectar la crisis a los balances bancarios, dónde están los riesgos más importantes y qué puede hacerse para mitigarlos.

Algunos grandes bancos de Estados Unidos han visto reducirse significativamente sus beneficios en el primer trimestre de 2020 debido a una mayor dotación de provisiones para insolvencias. ¿Considera que los bancos europeos, pese a ser, en general, menos rentables y no estar tan bien capitalizados como los estadounidenses, han acumulado colchones suficientes para afrontar la crisis?

Efectivamente, los principales bancos estadounidenses han incrementando sustancialmente sus provisiones por deterioro en el primer trimestre de 2020. Esto también es atribuible a los cambios en las normas contables, que los bancos de la zona del euro comenzaron a implementar en 2018.

Hecha esta aclaración, es cierto que los bancos estadounidenses han sido mucho más rentables que los de la zona del euro en los últimos años. Y en una crisis, una rentabilidad sólida es la primera línea de defensa. Pero aunque es posible que los bancos de la zona del euro vayan por detrás, han logrado beneficios durante casi todos los años desde la crisis financiera. Y lo que es más importante, han reforzado sus colchones de capital y liquidez, que constituyen la línea de defensa principal frente a cualquier crisis. De cara al futuro, la baja rentabilidad podría prolongar el tiempo que las entidades de la zona del euro necesitarán para reestablecer sus colchones después de la crisis. Pero como he dicho, les daremos tiempo suficiente para hacerlo. Paralelamente, continuaremos presionando para que los bancos aceleren los cambios necesarios para recuperar niveles de rentabilidad más sostenibles, por ejemplo, reorientando sus modelos de negocio, adoptando medidas más eficaces para mejorar la eficiencia de costes o avanzando en el uso de nuevas tecnologías.

En su opinión, ¿por qué los bancos no han utilizado en mayor medida sus colchones de liquidez?

Es aún muy pronto para hacer una valoración. En las primeras semanas de vigencia de las medidas de confinamiento, la posición de liquidez de los bancos estuvo sujeta a tensiones derivadas del considerable uso de las líneas de crédito comprometidas, así como de las presiones sobre los fondos del mercado monetario y los gestores de activos generadas por el deterioro de las condiciones en el mercado de papel comercial, que los bancos ayudaron a aliviar. Sin embargo, los bancos se han beneficiado de la orientación acomodaticia de la política monetaria del BCE, que puede haber contribuido indirectamente a un aumento de sus colchones de liquidez. En concreto, el programa de compras de valores públicos ha elevado el valor de los bonos mantenidos como activos líquidos de alta calidad, y las medidas de flexibilización de los criterios de admisión de los activos de garantía han permitido que los bancos puedan movilizar instrumentos adicionales para obtener liquidez.

No obstante, algunos bancos podrían ser reacios a utilizar sus colchones de liquidez, especialmente en fechas próximas a la divulgación de sus posiciones de liquidez. Su principal temor es que ser los primeros en utilizar los colchones pueda ser percibido por los mercados como una señal de debilidad en comparación con otros bancos. Por lo que insisto: los colchones existen para ser utilizados en momentos de crisis y seguiremos evaluando la disposición de los bancos a utilizarlos. En la medida en que esté en nuestras manos eliminar los obstáculos para ello, estudiaremos hacerlo.

Han recomendado que los bancos no repartan dividendos ni recompren acciones e invitado a la prudencia en relación con las remuneraciones variables. ¿Le están haciendo caso los bancos y sus directivos?

Sí. De los 35 mm de euros en dividendos que tenían previsto distribuir, esperamos que más de 27 mm se conserven como capital en los balances de los bancos. También se han cancelado las recompras de acciones previstas. Y esperamos que los bancos tomen en serio nuestra petición de moderación extrema en las remuneraciones variables. Los bancos han actuado con responsabilidad y con ello se han forjado una reputación para el futuro. En una crisis como esta, los bancos deberían conservar cada euro de capital que pueda destinarse a absorber pérdidas y seguir proporcionando crédito a la economía. Soy muy consciente de que los bancos saneados necesitan ser opciones de inversión atractivas y de que el reparto regular de dividendos por los bancos de la zona del euro ha sido un factor importante para los inversores en capital en un entorno de rentabilidad persistentemente baja. Pero creo que preservar el capital en las circunstancias actuales también beneficia a los inversores a más largo plazo. Y deseo reiterar que esta medida es excepcional y temporal frente a una situación excepcional y temporal.

Existe preocupación por que podamos considerar otras restricciones, también en relación con los instrumentos de capital de nivel 1 adicional. Quisiera dejar claro que no prevemos ninguna restricción en relación con el pago de dichos instrumentos. Tales restricciones se activarán de forma automática si el capital de los bancos es inferior a los niveles establecidos en la legislación, pero, a día de hoy, los bancos aún disponen de considerables colchones que pueden utilizar antes de llegar a ese punto.

Se espera que la crisis económica haga que los niveles de préstamos dudosos aumenten de nuevo. ¿Volverán los bancos europeos a la situación de hace cinco años? ¿Cómo se le hará frente?

Sí. Se proyecta una contracción de la economía de la zona del euro aún mayor que durante la última crisis financiera, por lo que es probable que los préstamos dudosos aumenten considerablemente, pese a todas las medidas de apoyo adoptadas. Y no será el resultado de unas prácticas de gestión de riesgos deficientes por parte de los bancos, sino de una perturbación simétrica exógena. En consecuencia, el impacto podría ser notable en todos los países de la zona del euro, no solo en algunos. Pero es cierto que la capacidad de resistencia de los bancos es mayor que en 2008. Al final de 2019, los volúmenes de préstamos dudosos habían descendido a prácticamente la mitad respecto a cinco años antes y la gran mayoría de bancos con niveles elevados de dichos préstamos habían cumplido sus objetivos de reducción para 2019, muchos de ellos sobradamente. También los supervisores estamos mucho mejor preparados. Al fin y al cabo, hemos dedicado mucho tiempo a poner en marcha políticas para reducir los préstamos dudosos.

Variación de los niveles de NPL de las entidades de crédito significativas

Desde el inicio de la presente crisis, también hemos mostrado flexibilidad en relación con los préstamos dudosos. Aunque es importante ayudar a los bancos a afrontar la actual recesión, también lo es asegurar que sigan identificando y gestionando correctamente cualquier deterioro de la calidad de los activos y que nos presenten la información al respecto conforme a las actuales normas y a la Guía del BCE sobre préstamos dudosos. Ello es esencial para que tengamos una visión clara y precisa de los riesgos en el sector bancario.

En cualquier caso, es esencial que los bancos se preparen adecuadamente para el previsible aumento del número de acreditados en dificultades y de préstamos dudosos. De lo contrario, no solo se obstaculizaría la recuperación de la economía, también la rentabilidad de los bancos y la calidad de sus activos se verían afectadas. Por tanto, urjo a los bancos a estar preparados para actuar rápidamente en los principales ámbitos de la gestión de los préstamos dudosos, establecer políticas claras y adecuadas para identificar y medir el riesgo de crédito, asegurar que su personal disponga de los conocimientos y las herramientas para responder eficazmente a un aumento de los préstamos dudosos que necesiten ser gestionados, contar con una gobernanza sólida, incluido un seguimiento adecuado y frecuente de la evolución de los riesgos, y asegurar que disponen de sistemas de TI acordes a los objetivos perseguidos.

¿La presente crisis traerá consigo la deseada consolidación del sector bancario europeo?

En primer lugar, la consolidación sigue siendo necesaria; eso no ha cambiado. Aún vemos un exceso de capacidad que lastra los beneficios de los bancos y su eficiencia de costes. Las medidas de apoyo extraordinarias puestas en marcha por los bancos centrales, los supervisores y las autoridades fiscales tienen por objetivo ayudar a los hogares y a las pequeñas y grandes empresas, no mantener con vida a bancos que llegaron a la crisis con modelos de negocio poco sólidos y que, sobre todo, no eran viables. Para esos bancos, la crisis podría acentuar la necesidad de adoptar medidas y, efectivamente, la consolidación podría ser parte de la solución. Pero la consolidación también podría ser una herramienta para los bancos sólidos que desean mejorar su rentabilidad en un entorno de tipos de interés bajos.

Como supervisores, seguiremos animando a los bancos a estudiar la consolidación como medio para reforzar su sostenibilidad. Evaluaremos cada proyecto de consolidación que se nos presente en función de sus virtudes y basándonos en criterios exclusivamente técnicos y prudenciales. También hemos asumido el compromiso de especificar en detalle nuestro enfoque general en materia de consolidación y pronto proporcionaremos mayor claridad a los bancos y a los mercados.

Serán los bancos los que decidan si la consolidación a nivel nacional es preferible a las adquisiciones transfronterizas. No obstante, cabe lamentar que aún existan tantos obstáculos a la consolidación transfronteriza, entre ellos, normativas fiscales, societarias y de insolvencias fragmentadas. Y también está el legado de medidas de compartimentación adoptadas durante la anterior crisis financiera, y las trabas que aún existen derivadas de normas prudenciales que impiden la gestión del capital y de la liquidez a nivel de grupo dentro la unión bancaria. Para superar la resistencia a eliminar estas barreras, necesitamos redes de seguridad verdaderamente europeas, incluido un seguro de depósitos europeo.

En su opinión, ¿esta crisis ha reforzado o debilitado la unión bancaria?

Permítame destacar el buen funcionamiento de la unión bancaria durante la actual crisis. La supervisión bancaria europea ha logrado reaccionar de forma muy rápida y plenamente unida. En comparación con 2008, es un avance importante. En cualquier caso, la presente crisis es una llamada de atención que pone de manifiesto la necesidad de soluciones europeas para problemas europeos. No es una idea nueva, pero una vez más ha demostrado ser cierta.

Por tanto, necesitamos completar la unión bancaria, fundamentalmente mediante la creación de un sistema europeo de seguro de depósitos, que sigue siendo una de las principales prioridades. Pero necesitamos ir más allá. Necesitamos facilitar la actividad transfronteriza en el sector bancario, lo que apoyaría la distribución privada de los riesgos y mejoraría el acceso de los ciudadanos a servicios bancarios de bajo coste y alta calidad, necesitamos mejorar y armonizar los instrumentos para abordar las crisis de los bancos pequeños y medianos, y necesitamos que el sector financiero mejore su capacidad de resistencia frente a perturbaciones de países específicos. En general, nuestro objetivo debería ser completar la unión bancaria en el actual ciclo institucional, antes de 2024.

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