Entrevista con La Cuatro.

Entrevista a Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del BCE, realizada por Rebeca Gimeno y difundida en Noticias Cuatro el 10 de junio de 2018.

Es usted la supervisora de más de cien bancos europeos. ¿Se siente una mujer poderosa en un mundo dominado por hombres?

Hay mucho trabajo después de la crisis así que siento que estamos todos muy ocupados. Además, no creo que sea un mundo de hombres totalmente. Hay unas cuantas buenas supervisoras. La vicepresidenta del Consejo de Supervisión del BCE es mi compañera alemana Sabine Lautenschläger, y la presidenta de la Junta Única de Resolución es Elke König.

Podríamos decir que el equipo de rescate está dirigido por mujeres.

La supervisión trata de que los bancos sean más sólidos y seguros, no es la encargada de rescatarlos. Podríamos decir que el control de los bancos también es un trabajo para mujeres y creo que las mujeres lo están haciendo razonablemente bien en este apartado.

¿Hay que ser muy serio para poder ser un buen supervisor?

No tengo muy claro qué es lo que significa ser serio. Creo que lo que tenemos que ser es muy curiosos. Tenemos que entender realmente en profundidad qué es lo que están haciendo los bancos y no aceptar respuestas superficiales o respuestas que suenan muy técnicas pero que no se terminan de comprender.

Supervisó al Banco Popular durante casi tres años, ¿no vio venir lo que pasó?

Claro que lo vimos venir. Este banco tenía un porcentaje muy elevado de exposiciones dudosas. No es la única entidad en esta situación. Pero en el caso del Popular supuso un lastre para su rentabilidad y para su solvencia porque tenía que dotar provisiones elevadas. Vimos cómo los auditores cuestionaban el balance del banco, las ampliaciones de capital que realizó desde la creación del MUS… Pero en líneas generales fue demasiado poco y demasiado tarde.

Digamos que son ustedes una especie de médicos de los bancos. ¿El Popular podría ser el paciente enfermo al que no pudieron ayudar?

No es una mala comparación pero a veces los médicos llegan demasiado tarde o el paciente está muy enfermo para poder salvarle. Hay situaciones como esta. Si los banqueros toman malas decisiones, entonces sufrirán las consecuencias de esas decisiones.

La supervisión hará todo lo necesario, pero si los banqueros toman decisiones equivocadas ¿queda poco margen para que la supervisión funcione?

Hay límites a lo que podemos hacer. Antes de la crisis, los poderes y la capacidad del supervisor para impedir que un banco hiciera cosas estúpidas no eran muy grandes, no eran suficientemente potentes. Ahora contamos con una regulación más estricta, más poderes y una supervisión reforzada. Estamos mejor equipados para prevenir otra crisis pero si un banco se resiste a todos los esfuerzos del supervisor para que mejore su situación, entonces el banco puede caer.

¿Tuvo que convencer al Banco Santander para que comprara al Banco Popular?

No, nosotros no hacemos eso. No controlamos al banco o lo que este decide que debería comprar. Nuestro papel cuando dos entidades quieren fusionarse es dar la autorización final. Solemos concederla con alguna condición. Este caso fue un poco especial porque la autorización inicial la dio el Mecanismo Único de Resolución (MUR), no nosotros. Fuimos consultados porque tenemos el mismo interés: todos queremos una solución sostenible.

Dice que ahora los bancos están en mejores condiciones...

Los bancos, en media, están mejor. El capital de nivel 1 ordinario (CET1) pasó del 11,3 % a finales de 2014 al 14,2 % a finales de 2017. Es decir, hay mucho más capital y de más calidad. Pero esto es una media. Tenemos todo tipo de situaciones.

Y los bancos españoles, ¿cómo están?

España ha completado una reestructuración total profunda. Creo que se han hecho muchas cosas. Estamos, a grandes rasgos, a salvo. Hemos controlado la situación.

Si entrara en una sala con todos los banqueros españoles, ¿lo haría con una sonrisa o con un rostro serio?

Siempre entro en las reuniones con una sonrisa incluso cuando estoy pidiendo cosas terribles y muy duras de hacer.

En su último informe anual prácticamente no se mencionan las malas prácticas en la banca. ¿Ya no son un problema?

Los encargados de la protección del cliente son las autoridades nacionales, no nosotros. Sin embargo, a nosotros lo que nos preocupa es el riesgo de conducta, ya que los bancos pueden ser sancionados si es mala. Es muestra de mala gobernanza, pobre cultura de riesgos y falta de ética, que no es nada buena en los bancos y que fue mayormente la responsable de la crisis anterior. Consideramos que las entidades con estos factores tienen más riesgo y entonces la supervisión que ejerceremos también será más dura.

Si alguien le dice que tiene uno de los trabajos más aburridos del mundo, ¿qué le diría?

Que no aceptaría tener un trabajo así porque soy muy impaciente. El mundo está cambiando todo el rato. Tengo 68 años y sigo aprendiendo cosas nuevas cada día después de décadas supervisando entidades. Mi trabajo no es para nada aburrido. De hecho, podría serlo un poquito para poder descansar de vez en cuando.

¿Es usted feminista?

Por supuesto, ¿cómo podría no serlo?

¿Le gustaría ver a más mujeres dirigiendo bancos?

Creo que la diversidad es un activo y la diversidad de género es una parte de ese activo, pero no la única. En el Banco Central Europeo también tratamos de tener diversidad geográfica. Las mujeres están haciendo un buen trabajo en supervisión, por supuesto que pueden presidir bancos. No veo por qué no.

Pero ¿no es más difícil para ellas llegar a ese nivel de responsabilidad en el sector financiero?

A lo mejor, pero no estoy muy segura. Creo que hay muchas oportunidades y que veremos más y más mujeres liderando bancos. En el Banco Santander tenéis un buen ejemplo.

Sí, pero Ana Botín es la única…

Bueno, es un comienzo.

Schedule of events

Contactos de prensa