Entrevista con Expansión

Entrevista a Danièle Nouy, presidenta del Consejo de Supervisión del Mecanismo Único de Supervisión, realizada por Nicolás M. Sarriés el 27 de septiembre de 2017 y publicada el 16 de octubre de 2017

Pregunta: Quiero preguntarle sobre la reunión que acaba de tener con los bancos españoles. ¿Cuál es su impresión tras este encuentro? ¿Hay muchas preocupaciones? ¿Cómo ve el momento actual?

R: Mi visita al Banco de España y mi reunión con los bancos entran dentro de lo habitual en los 19 países que forman el Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Tengo dos objetivos principales. El primero es visitar al personal de las autoridades supervisoras nacionales, porque trabajamos juntos en la supervisión bancaria europea y quiero agradecerles personalmente la labor que vienen realizando y el apoyo que me dan. También quiero explicarles las prioridades para los próximos meses y conocer su opinión sobre cómo mejorar nuestra colaboración. El segundo objetivo es asistir a las reuniones organizadas por las asociaciones de banca. Esto es importante porque en Fráncfort tratamos de olvidar la nacionalidad de los bancos que supervisamos. Examinamos cada banco de manera individual para ser totalmente justos y evitar sesgos de nacionalidad. Pero también necesitamos entender y sentir la situación del sistema bancario, por lo que visitar cada país es fundamental para mí. El contenido de la reunión con los bancos españoles ha sido el habitual: algunas noticias sobre cuándo se finalizará Basilea III, si soy optimista o no respecto a los plazos, algunas cuestiones sobre la revisión de la Directiva de Requisitos de Capital (CRD IV) y otros temas dentro de lo previsible. El crecimiento ha vuelto a España como a muchos países de Europa, por lo que el entorno es más favorable para que los bancos aborden posibles cuestiones pendientes. Este país ha extraído lecciones importantes de la crisis y la vuelta al crecimiento permitirá pasar página y concentrarnos en otras cosas, lo que es muy bueno.

P: En general, para los bancos españoles, ¿cree que las entidades están preparadas para alcanzar sus objetivos del Pilar II?

R: Sí lo creo, francamente. El Pilar II se refiere a las características específicas de cada banco. Cuando revisamos este pilar, no vemos a los bancos como bancos españoles, sino como bancos cooperativos, bancos globales o bancos pequeños, es decir, distintas situaciones con diferentes expectativas cuantitativas y cualitativas. Conforme a lo solicitado por los legisladores el año pasado, las exigencias del Pilar II constan de dos partes, denominadas requerimientos de capital del Pilar II y recomendación de capital del Pilar II. Y sí, espero que los bancos españoles logren cumplir al mismo tiempo ambas partes, tanto si son cualitativas como cuantitativas.

P: Dijo que había una cierta preocupación respecto a la falta de fusiones y adquisiciones en el sector. ¿Cree que veremos pronto entidades paneuropeas?

R: Espero que empecemos a verlas pronto. Creo que los mercados lo interpretarán como una señal de que estamos ahora en una jurisdicción única y de que estamos allanando el camino para este tipo de fusiones. Creo sinceramente que es el momento adecuado. Hay signos de que las cosas están cambiando, lo cual es bueno. Ha habido algunas fusiones, en su mayoría domésticas aunque no exclusivamente, por ejemplo CaixaBank compró BPI en Portugal, pero es cierto que ambos países están muy cerca.

P: Una fusión ibérica.

R: Exacto. Presiento fusiones transfronterizas que no habríamos considerado antes del MUS, ya que ahora son mucho más fáciles y cómodas gracias a la unión bancaria.

P: A partir del año que viene, el sector bancario europeo tendrá un nuevo estándar contable, la NIIF 9, ¿se espera un impacto grande? ¿Qué países tendrán el mayor impacto?

R: Honestamente, es difícil evaluar el impacto porque no sabemos cuál será el marco legislativo definitivo. Lo que es cierto es que los sistemas contables cambian, pero el impacto sobre el nivel de capital que deberán mantener los bancos aún no está claro. Estamos de acuerdo con que haya una fase de transición para amortiguar el shock inicial. Pero no sabemos lo que propondrá la Comisión Europea, ni lo que decidirá el legislador. Deben moverse rápido, porque si no aclaran las reglas no podremos conceder excepciones. Y sin excepciones, todo el impacto tendrá que absorberse inmediatamente, lo que puede ser significativo. Por eso apoyamos una fase de transición para acomodar el impacto inicial.

Más allá de eso, el nuevo régimen debe implementarse. Una de las lecciones extraídas de la crisis, en la que se fundamenta la decisión del G20, es que no solo las pérdidas incurridas, sino también las pérdidas esperadas deben provisionarse adecuadamente. ¿Esperamos un impacto grande? Dejando al margen el calendario, que aún no conocemos, el Banco de España ha preparado una circular para implementar la NIIF 9 en la que los bancos encontrarán abundante información útil. Asimismo, el concepto de provisiones por pérdidas esperadas no es nuevo para los bancos españoles, que ya utilizaban provisiones dinámicas, por lo que no debería cogerles por sorpresa. En realidad, no prevemos que su impacto difiera mucho entre países, exceptuando aquellos que, como España, ya provisionaban estas pérdidas. La diferencia será más bien entre los bancos que utilizan el método estandarizado o modelos internos propios para calcular sus requerimientos de capital. Cuando utilizan sus propios modelos, deben calcular las pérdidas esperadas y compararlas con las provisiones. Si estas no son suficientes para cubrir las pérdidas esperadas, deben deducir la diferencia de su capital. Sin embargo, en dichos modelos el cálculo de las pérdidas esperadas se refiere a las pérdidas esperadas en un período de doce meses, de modo que el cálculo no es exactamente el mismo, aunque el concepto sí.

Estamos monitoreando la preparación de los bancos para la NIIF 9 y unos están más avanzados que otros. También es importante el tamaño. Para los grandes el impacto es mayor y han comenzado a prepararse antes, al menos la mayoría de ellos. Hemos hecho una revisión temática para conocer en detalle los preparativos de la banca. Tenemos buenas razones para pensar que están bien preparados para el cambio de regulación contable, considerando naturalmente que habrá un período para adaptarse a sus efectos prudenciales, lo que es un aspecto importante.

P: Tras la resolución de Banco Popular, emergieron problemas en la supervisión y se ha abierto un cierto debate en España. ¿Podría explicar a la ciudadanía cómo es posible que un banco que ha aprobado todos los tests de estrés pase a tener problemas y de repente esté al borde de la quiebra y tenga que ser resuelto?

R: No fue de repente. Permítame explicar algunas cosas. En primer lugar, cuando un banco cae no es necesariamente por problemas de supervisión. Y debe quedar claro que el objetivo de los supervisores no es evitar la caída de cualquier banco. Si los banqueros toman malas decisiones o caminos equivocados, o no cumplen suficientemente lo que les piden los supervisores, puede producirse la caída. Y siempre es un momento doloroso para el banco, para los accionistas e inversores, para el país y naturalmente para los supervisores, que sabemos perfectamente que seremos criticados por más que nos esforcemos en evitar la caída. Pero repito, el objetivo no es salvar a todos los bancos. En segundo lugar, no es correcto decir que Banco Popular pasó los tests de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (ABE) razonablemente bien. Fue el tercero peor de los bancos del MUS cuando se publicaron los resultados en julio de 2016. Había mucha información pública en ese momento que demostraba que tenía que hacer un esfuerzo muy significativo para reforzar su solvencia. Después decepcionó a los mercados con sus cuentas de 2016, que volvieron a mostrar que debía mejorar sus números. Las agencias de calificación crediticia rebajaron su calificación varias veces durante el primer semestre de 2017. Así que no fue inesperado.

P: Lo pregunto porque es lo que están planteando los afectados y sus representantes.

R: Sí y le agradezco la oportunidad de explicarme. Comprendo que pueda verse así, pero cada uno de estos elementos deberían haberse entendido como señales para adoptar cambios fundamentales más rápido. A veces hacer demasiado poco demasiado tarde puede provocar una caída.

P: Como supervisor, ¿qué han aprendido a partir de la crisis de Popular? Se habla de una falta de medidas de intervención temprana.

R: Ha sido la primera decisión de la supervisión bancaria europea sobre la inviabilidad o previsible inviabilidad de un banco. Desde mi punto de vista, la colaboración con todas las instituciones implicadas, la Comisión Europea, la Junta Única de Resolución (JUR) y el Banco de España en su capacidad de supervisor y de autoridad de resolución fue extraordinariamente buena y muy efectiva. Además, el marco jurídico institucional vigente y la Directiva de Resolución (BRRD) superaron el examen al permitir tomar decisiones sin causar problemas en los mercados.

Las medidas de intervención temprana que menciona plantean la dificultad de que las mismas decisiones pueden adoptarse tanto en virtud de la CRD IV como de la BRRD. Y existe una diferencia entre ambas. Si las medidas de intervención temprana se adoptan de acuerdo con la BRRD es un aviso claro de que, si los banqueros no actúan inmediatamente, el banco puede acabar en resolución o liquidación. Si se adoptan de acuerdo con las normas de supervisión (CRD IV), el mensaje no es tan claro. Se indica más bien que “hay que fortalecer la situación de la entidad”. Como supervisores tenemos que ser proporcionados, tenemos que usar los instrumentos que nos permitan obtener el resultado deseado con las herramientas menos intrusivas y más proporcionadas. Es siempre más proporcionado usar la CRD IV que la BRRD, aunque algunas veces necesitemos aplicar la BRRD. Cómo y cuándo utilizar una u otra deberá ser aclarado por la Comisión Europea, ya que el resultado de aplicar estos actos legislativos es diferente. Por lo demás, la decisión sobre Popular funcionó razonablemente bien e incluso bastante bien.

Lo que hemos aprendido es que probablemente vayamos a necesitar una moratoria para estas situaciones en las que la liquidez se deteriora muy rápido y no podemos declarar la inviabilidad o previsible inviabilidad el viernes, a fin de que la JUR disponga de un fin de semana completo para realizar su trabajo. Es difícil imaginar que una resolución pueda llevarse a cabo en un plazo más corto. En el caso de Popular tuvimos suerte porque existía un comprador. Si no hubiera existido, el proceso habría sido más complicado. Ante la posibilidad de una fuga de depósitos, es mejor tener la capacidad de impedirla, porque todos los depositantes deberían recibir el mismo trato en caso de que intentaran retirar sus fondos y hubiera riesgo de no poder pagar a todos los acreedores. Debemos tener la opción de congelar la situación con el fin de que ningún depositante sea tratado mejor o peor que otro. Con una moratoria también tendríamos tiempo para esperar hasta el fin de semana. Se aplicaría solo si fuera necesario. Pero es competencia del legislador decidir si tenemos que tener esta herramienta o no.

P: En todo caso, una moratoria de este tipo solo duraría unos pocos días.

R: Absolutamente. Aún tenemos que estudiar cómo funcionaría mejor. La norma podría existir, pero los depositantes tienen igualmente derecho a que se les reembolse su dinero en un plazo determinado, así que habría un plazo máximo.

P: Hace unos meses la asociación de inspectores mandó una carta quejándose por el sistema de supervisión europeo. También mostraron serias dudas sobre el informe de Deloitte sobre Popular. ¿Qué piensa?

R: No comentaré nada sobre quejas concretas, sean las que sean. En cuanto al informe de Deloitte, fue elaborado para mis colegas de la JUR, así que no estoy en condiciones de comentarlo.

P: Los bancos españoles se quejan sobre las restricciones regulatorias, ¿cree que es momento para reducir la presión regulatoria?

R: Absolutamente no. Diría incluso lo contrario y no solo para los bancos españoles, sino para todos los bancos europeos. El crecimiento ha vuelto a Europa. Los bancos tienen que aprovechar esta mejora para limpiar sus balances lo más rápido posible. Tienen que ser ambiciosos, pero también realistas. Ahora es el momento perfecto para limpiar los balances. He sido supervisora demasiado tiempo como para pensar que ello va a producirse sin que los supervisores ejerzan presión.

P: Los bancos siempre están hablando de las fintech y su llegada. Como supervisora, ¿está también preocupada? ¿Están los bancos preparados para estos nuevos competidores?

R: Ciertamente el mundo está cambiando cada vez más rápido. Las fintech son parte de esta realidad. Nosotros supervisamos bancos, así que si alguna fintech quiere convertirse en banco, que parece que sí, tendremos que evaluar si concederle, o no, la licencia bancaria en función de los mismos criterios que aplicamos a los bancos. Aunque puede haber distintas maneras de cumplirlos, estas entidades estarán expuestas a los mismos riesgos, y tendrán el mismo estatus y tratamiento supervisor que los bancos. En nuestro sitio web hemos publicado para consulta pública un proyecto de guía dirigido a las entidades con modelos de negocio fintech que estén estudiando la posibilidad de solicitar una licencia bancaria. El período de consulta concluye el 2 de noviembre y cualquier interesado puede enviarnos sus comentarios y observaciones hasta esa fecha. Además de la licencia, la existencia de las fintech plantea otras cuestiones, como la competencia con los bancos. Estos deben repensar sus modelos de negocio y reevaluar la sostenibilidad de esos modelos en un mundo con nuevos competidores que probablemente les coman parte de sus ingresos, por ejemplo, en el ámbito de los servicios de pago. Esto formará parte del nuevo entorno y naturalmente lo tendremos en cuenta. Asimismo, algunos bancos están optando por comprar empresas fintech que les permitan ofrecer a sus clientes todos los servicios digitales, o por desarrollar internamente su propia fintech. Todas las soluciones son posibles, pero la digitalización ha llegado para quedarse.

P: ¿Cree que el BCE tiene capacidades suficientes para esta nueva realidad?

R: Tal vez el BCE por sí solo aún no, pero muchas de las autoridades supervisoras nacionales cuentan con equipos de expertos de TI (y el Banco de España es un ejemplo), por lo que sí creo que nuestros recursos son razonablemente adecuados. En concreto, necesitamos personas que puedan evaluar y comprender correctamente la situación y los riesgos asociados a la digitalización, por ejemplo, la ciberdelincuencia. Sin embargo, no creo que unas pocas leyes escritas en un papel sean demasiado útiles. Las herramientas que debemos utilizar son las guías y las expectativas supervisoras generales, porque el mundo de las fintech cambia a ritmo vertiginoso.

P: Se ha comentado que Luis de Guindos es candidato a la vicepresidencia del BCE. ¿Cree que es un buen candidato?

R: No tengo ninguna opinión al respecto, sería totalmente inapropiado. Es una decisión que corresponde al Consejo de la UE.

P: El BCE está revisando los modelos de negocio de los bancos. También han sometido a los bancos a un test de estrés este año.

R: Desde el principio hemos incidido en que los bancos tienen que evaluar la sostenibilidad de sus modelos de negocio, teniendo en cuenta que no son lo suficientemente rentables en Europa. Algunos bancos europeos no están cubriendo su coste de capital, lo que es insostenible en el largo plazo. También están cayendo los beneficios debido a los activos improductivos. Estamos pidiendo a los bancos que evalúen sus modelos de negocio desde el punto de vista de la rentabilidad, y esto es algo que lleva haciéndose muy seriamente desde hace dos o tres años. En cuanto a los tests de estrés, el año que viene hay programado un test de estrés de la ABE. Como este año no tocaba, hemos optado por hacer un test de estrés basado en perturbaciones hipotéticas de los tipos de interés, siguiendo las orientaciones del Comité de Basilea. Los actuales tipos de interés no se mantendrán siempre, y los bancos tienen que prepararse para el nuevo ciclo. No sabemos cuándo ocurrirá, pero los bancos tendrán que estar preparados. Tienen que estar preparados tanto para las fintech, como para los tipos de interés.

P: ¿Cree que para los bancos es mejor hacerse a la idea de que los tipos seguirán bajos una temporada?

R: Los bancos pueden creer lo que quieran, no depende de mí. Trabajo en el BCE, pero en la parte de supervisión. Tenemos murallas chinas estrictas (incluso estamos en edificios separados), así que desconozco lo que hacen mis colegas de política monetaria. Recuerde que no es más que un ejercicio hipotético. Después de los anteriores tests de estrés sobre riesgo de crédito creímos adecuado hacer un test de estrés centrado en los tipos de interés y es lo que hemos hecho.

P: ¿Están los bancos preparados para un periodo largo con los tipos como están?

R: Todo lo que podemos decir es que están razonablemente preparados para los posibles cambios, tanto si se producen como si no. La vida demostrará si es suficiente.

P: ¿Los bancos españoles tienen alguna debilidad particular en cuanto a su modelo de negocio?

R: No se puede generalizar: ¿en qué se parecen bancos sistémicos globales como Santander a otros como Sabadell o Cajamar? En Fráncfort tratamos de examinar cada banco individualmente, porque así es como debe hacerse. En general, el país ha atravesado una crisis importante, al igual que otros países, y ha trabajado duro para revertir la situación. Ahora los bancos están en buena situación para beneficiarse del actual retorno del crecimiento económico.

P: ¿Cree que en un periodo corto o medio los bancos españoles serán lo bastante rentables? ¿Tienen lo que es necesario para conseguirlo?

R: Como todos los bancos, tienen elementos positivos para ello. Y como todos los bancos minoristas, se están viendo afectados por los bajos tipos de interés. No obstante, los bancos españoles han tenido mucho más éxito que otros en reducir sus gastos operativos y en lograr un buen equilibrio entre costes e ingresos, por lo que están en la senda adecuada para aumentar su rentabilidad en los próximos años.

P: El MUS cumple tres años ya. ¿Cuál es su balance de este periodo?

Q: El primer año no fue de supervisión, durante ese periodo hicimos una evaluación global de los bancos y al mismo tiempo contratamos a nuestro personal de supervisión. Creo que hemos logrado mucho. Mucho más de lo que esperábamos poder lograr. También debo admitir que hay mucho más trabajo del que esperaba encontrarme. Hemos visto que algunos países han sido golpeados por la crisis más de lo que imaginábamos. Pero todos en las autoridades supervisoras nacionales y en el BCE hemos trabajado muy duro para mejorar la situación y hemos conseguido muchas cosas, también en colaboración con los colegas del Mecanismo Único de Resolución. Respecto a los dos pilares de la unión bancaria, aunque todavía quedan muchas cosas por hacer, se ha avanzado mucho. Es bueno repetirlo de vez en cuando porque ello nos dará fuerza para continuar el trabajo pendiente en los próximos años y lograr un sistema bancario sólido y seguro que apoye a la economía europea.

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