Mecanismo Único de Supervisión

Entrevista Danièle Nouy, Consejo de Supervisión del BCE,
de Xavier Vidal-Folch,
2 de noviembre de 2014

En 40 años supervisando bancos, ¿qué ha aprendido?

A ser dura, intrusiva y leal.

Arrastra fama de que los banqueros la temen.

Ellos saben que los supervisores tenemos que ser fuertes para conseguir una banca más sólida y rentable, para cumplir su misión, que es financiar la economía. Va también en su interés.

¿Lo saben todos?

Sí, todos. Sobre todo después de una gran crisis, como la reciente. Sería absurdo pensar que no puede repetirse. Si volviese a ocurrir, lo importante es que los bancos estén bien capitalizados, con capital de buena calidad, capaces por tanto de absorber pérdidas. El secreto es muy sencillo: capital suficiente y de buena calidad.

¿Quién fue culpable de la crisis financiera europea?

La responsabilidad está repartida entre varios factores. Algunos tomaron un riesgo excesivo, o se apalancaron demasiado. Y esos riesgos no fueron bien identificados ni mitigados, a causa de una regulación demasiado blanda y de una supervisión no suficientemente dura.

“Algunos bancos no tienen futuro”, declaró en una ocasión. El reciente gran examen (pruebas de resistencia y revisión de calidad de los activos, AQR), ¿le ha dado la razón?

El ejercicio aún no ha concluido. Algunos de los 25 bancos que exhibieron déficits necesitan aún recapitalizarse, están preparando sus planes para ello. Tienen que cambiar, tienen que pensar sobre su modelo de negocio. Lo que hemos procurado con la evaluación global (Mecanismo Único de Supervisión) no solo es que se rellenen algunos vacíos, sino provocar cambios profundos cuando sea necesario, para alcanzar niveles de capital reales, sólidos, creíbles y que hagan sostenibles sus modelos de negocio.

Pero ya puede trazar un balance.

Estoy completamente satisfecha de la calidad del análisis de activos realizado, que ha revertido en unos ajustes de 48.000 millones y la detección de 136.000 millones de créditos dudosos adicionales. Es un inicio muy bueno, respecto a pruebas anteriores. Empezamos con balances limpios.

¿Quedan cadáveres en los armarios?

No. No lo creo.

Y si queda alguno ¿será pequeño?

No. El examen ha sido exhaustivo, hasta la saciedad. Otra cosa es que estemos en un período de transición hasta que se completen todos los requisitos de capital de Basilea-III, exigibles a partir de 2018, y que convenga todavía armonizar a nivel europeo algunas normas nacionales dispersas. Lo haremos.

Las pruebas anteriores acabaron en fiascos: bancos que aprobaron luego se hundieron. ¿Por qué esta vez sería diferente?

Porque esta vez, además de las pruebas de resistencia, hemos hecho un análisis de la calidad de los activos, que antes no se hizo. La preparación, durante meses, y en colaboración con la EBA, nos permitió establecer criterios de clasificación de los créditos, que no eran homogéneos en su definición, y permitió a los bancos aumentar las provisiones.

Este ejercicio ¿incentivará la concentración bancaria?

En las decisiones de fusiones intervienen muchos elementos. Si tras este ejercicio algún banco considera necesario fusionarse, tanto él como los mercados saben que su balance está perfectamente claro, lo que facilita las posibles inversiones y fusiones. La concentración no la decidimos nosotros, sino los mercados.

La banca en la sombra no cae bajo su supervisión, porque está en la sombra.

El BCE está apoyando las propuestas europeas para monitorizarla y mitigar sus riesgos. En cuanto a nosotros, no estamos del todo desarmados frente a ella. El sector bancario en la sombra tiene relaciones con los bancos, obtiene recursos de ellos y por tanto podemos seguirle, parcial e indirectamente, a través de estos.

Los banqueros se quejan de que las nuevas reglas y el refuerzo de capital perjudica su margen de maniobra para conceder créditos.

No estoy de acuerdo con eso. No se corresponde con mi experiencia. No tenemos una sobrerregulación. En la crisis no hubo suficiente capital y su calidad no siempre fue el adecuado. Esto está cambiando, y es bueno. Solo los bancos bien capitalizados pueden proporcionar crédito a la economía.

Consumidores y pequeñas empresas se quejan de la restricción de crédito.

Espero que el Mecanismo Unico de Supervisión pueda ayudar en esto. Una supervisión única contribuirá a acercar la situación de unos y otros países y mitigar la dispersión, la fragmentación. Si los supervisores hacemos nuestro trabajo, procurar que los bancos estén bien capitalizados, los otros actores deben asumir sus responsabilidades.

¿Qué hay que mejorar en las próximas pruebas de resistencia?

Todavía no está decidido cuándo se harán

¿Están preparados, por ejemplo, para 2015?

Las pruebas de resistencia son una herramienta habitual de la supervisión. La diferencia en este caso es que los resultados se han hecho públicos. Estamos preparados para seguir realizando este tipo de pruebas, lo que no significa que las hagamos siempre públicas.

Una supervisión poderosa con un fondo de rescate más débil puede generar nuevas crisis: se detecta el problema pero no hay dinero para resolverlo

Se ha hecho mucho, y extraordinariamente rápido. Yo misma no estaba segura de que podríamos disponer ya del Mecanismo Único de Resolución, ni de los instrumentos legales previstos en la Directiva sobre reestructuración y resolución de entidades de crédito, de los que ahora disponemos para afrontar los posibles problemas de los bancos. El Parlamento Europeo trabajó a destajo y bien. Ahora estamos en un período de transición hasta la plena entrada en vigor de las normas de rescate en 2016. El fondo de resolución tardará un tiempo en estar plenamente financiado, pero si conviene podrá acudir al endeudamiento.

La supervisión detecta problemas, y al BCE le toca allegar los recursos para resolverlos. Pueden entrar en contradicción, mantienen un conflicto de interés.

No exageremos. Durante 40 años como supervisora en un banco central jamás he asistido a este tipo de conflicto de interés. Y además, el Parlamento estableció una clara separación entre la supervisión y el manejo de la política monetaria. El proceso de toma de decisiones está muy claro: el supervisor propone las medidas de supervisión y el Consejo de Gobierno del BCE solo puede asumirlas o rechazarlas en bloque. Las agendas de las reuniones son distintas. Y hay normas estrictas de funcionamiento interno sobre acceso a la información y similares para evitar ese tipo de conflicto.

El MUS sólo supervisa directamente a los bancos grandes, sistémicos, pero sólo indirectamente a los pequeños, que también pueden generar contagios y pánicos.

Somos un mecanismo único. No supervisamos directamente a las entidades menos significativas, pero monitorizamos su supervisión, y los supervisores nacionales que se encargan de su supervisión directa lo hacen aplicando la misma metodología, reglas, manuales y recomendaciones. Se hará exactamente de la misma manera. Y si no estamos completamente satisfechos en algún caso, tenemos la competencia para asumir la supervisión directa.

No le temblará el pulso en asumir esa función.

No dudaré, en absoluto. Y además, una de nuestras cuatro direcciones generales se ocupará de que la supervisión directa de las entidades significativas y la indirecta de las menos significativas sean equivalentes.

Algún día deberían fusionarse, ¿no?

El sistema está bien pensado. Un sistema único, pero descentralizado para los bancos menos sistémicos, que como grupo podrían tener efectos sistémicos, como aprendimos con las cajas españolas. Tendremos lo mejor de ambos mundos: los conocimientos técnicos y experiencia de los supervisores nacionales y cierta distancia en el proceso de adopción de decisiones. Los supervisores nacionales siguen desempeñando un papel clave respecto de las grandes entidades.

¿Qué es lo que los europeos aún no han aprendido de EEUU en este ámbito?

Probablemente hayamos sido demasiado lentos en realizar nuestra evaluación global después de la crisis. Ahora, con las pruebas de resistencia y el AQR estamos en condiciones muy similares.

¿Se cumplirá el designio de que con esta unión bancaria la próxima crisis no recaiga sobre los contribuyentes?

Es el objetivo primordial de esta construcción. Nunca hemos estado tan bien equipados para lograrlo. Recordemos que el fondo de resolución se alimentará con cuotas de los propios bancos.

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