Las Cajas de Ahorros en el panorama bancario europeo

Discurso pronunciado por Ignazio Angeloni
18 de junio de 2014

Es para mí un placer intervenir hoy aquí en este Encuentro Financiero de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Le agradezco a Ud., Sr. Presidente, a los organizadores de este acto y a todos los presentes esta mañana el interés que han manifestado en mi participación.

Han sido varias las razones, además de volver a visitar esta bella ciudad de Madrid, por las que he acogido con agrado su invitación. La primera de ellas es la oportunidad de reflexionar nuevamente con ustedes sobre la reestructuración de las cajas españolas, una de las operaciones más radicales y de amplio alcance de esta clase que se han realizado en una economía avanzada, únicamente comparable en su magnitud a la crisis que la precedió. Aunque es aún demasiado pronto para extraer lecciones definitivas de esta experiencia, estoy seguro de que la reforma de las cajas españolas se considerará durante mucho tiempo un acontecimiento de importancia histórica y un interesante caso de estudio para los economistas, los historiadores y los responsables de las políticas.

Hay otro motivo más personal. Aún recuerdo cómo, en mi época de estudiante, me impresionaba la presencia, en mi ciudad natal de Milán, de la caja de ahorros local, la Cassa di Risparmio delle Provincie Lombarde, posteriormente fusionada en Intesa San Paolo. Con su impresionante edificio de piedra situado, no por casualidad, en una calle denominada Monte di Pietà (recordatorio de su origen como institución benéfica), se la consideraba una de las instituciones más influyentes y respetables de la ciudad. Mucho tiempo antes incluso de que llegara a sospechar que los bancos terminarían por constituir el núcleo de mi vida profesional, reflexionaba sobre el significado de la palabra “ cassa”, (“caja”) y sus diferencias respecto a la denominación de otras instituciones denominadas “ banca” (“tabla”), pese a que realizaban funciones muy similares. Siempre me intrigó que el primer nombre evocaba la idea de una caja en la que el dinero se guarda y permanece ocioso, mientras el segundo aludía más a un escritorio o un mostrador en el que se exhibe e intercambia el dinero. Sea cual sea el valor de estas intuiciones, creo que merece la pena repasar el origen histórico de las cajas de ahorros, del que, como veremos, deriva su nombre, porque puede ayudarnos a entender por qué tantas de estas entidades, después de prosperar durante más de un siglo, han entrado más o menos simultáneamente y por razones similares en una grave crisis.

Por tanto, comenzaré por repasar esta evolución histórica antes de pasar a cuestiones de mayor actualidad, concretamente al cambiante panorama regulatorio y de supervisión en Europa, especialmente la creación y las repercusiones de la unión bancaria. Describiré el funcionamiento del futuro Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y los preparativos que actualmente realiza el Banco Central Europeo para asumir esta nueva responsabilidad, incluida una evaluación global de las entidades de crédito que, por su carácter significativo, quedarán bajo la supervisión directa del BCE. Por último, analizaré cómo el MUS, junto con el Mecanismo Único de Resolución (MUR), contribuirá a dotarnos de un sector bancario más sólido, en beneficio también de las cajas de ahorros.

Origen y crisis del modelo de las cajas de ahorros: algunas lecciones

Las cajas de ahorros son instituciones de larga tradición. Cuando el filósofo británico Jeremy Bentham propuso a finales del siglo XVIII la creación de entidades de ahorros en Inglaterra para hacer más seguro y atractivo el ahorro minorista, la primera caja de ahorros se había creado ya en el norte de Alemania. Curiosamente, en Inglaterra, los depósitos recogidos, a menudo en las iglesias, se guardaban precisamente en unas cajas especiales. En los años siguientes aparecieron instituciones similares en toda Europa: en París, en 1818; la Cassa de Milán que mencionaba anteriormente se creó en 1823; y Caja Madrid, antecesora de todas las cajas españolas, se constituyó como caja de ahorros en 1838, tras haber operado antes principalmente como institución benéfica. Este origen casi simultáneo no es una coincidencia, sino resultado de una combinación de influencias históricas. Por una parte, la nueva clase media surgida de las revoluciones industrial y política estaba adquiriendo la capacidad de ahorrar e invertir y necesitaba mecanismos financieros adecuados Por otra parte, las ideas igualitarias de la Ilustración, junto con la influencia cristiana, sugerían que los fondos globales generados por estos ahorros podían utilizarse también, entre otras cosas, para fines sociales y benéficos

Esta combinación de funciones (captación del ahorro minorista, crédito para fines productivos y dimensión social y altruista), junto con una clara inclinación local y mutualista, ha caracterizado durante toda su historia a las cajas de ahorros. Y ha sido, a su vez, el motivo de su tratamiento especial, en forma de garantías públicas y regímenes regulatorios y fiscales especiales, que las cajas han disfrutado hasta tiempos recientes en casi todos los países. Y esto nos ayuda también a entender la constante proximidad, durante toda su historia, entre las cajas de ahorros y el poder político.

Quiero resaltar que una misión específica de las cajas de ahorros era, desde su origen, educar a la clase media-baja sobre la importancia del ahorro y los frutos privados y sociales de su uso. Estos fines contribuyeron a estabilizar el orden social durante el agitado siglo XIX. [1] La importancia de estas entidades continuó aumentando con el crecimiento del tamaño y la riqueza de la clase media, y tras la Segunda Guerra Mundial tenían una presencia consolidada en todos los países importantes. A principios de la década de 1980 había en Europa en torno a 1.400 cajas de ahorros con alrededor de 35.000 sucursales y unos activos aproximadamente equivalentes al 14 % del conjunto del sector bancario.

En este contexto se produce la primera crisis grave del sector: la de las asociaciones de ahorro y de crédito estadounidenses (S&L, Savings and Loans Associations). A principios de la década de 1980, las S&L representaban en torno al 22 % del sistema bancario total estadounidense y el 50 % del crédito hipotecario. Insuficientemente capitalizadas y mal reguladas, con un crecimiento excesivo y demasiado dependientes de los depósitos a corto para financiar inversiones ilíquidas (principalmente inmobiliarias) y con deficiente gobernanza y controles internos, estas entidades se vieron sucesivamente afectadas por el aumento de los tipos de interés a corto plazo y por la recesión económica. Al final, la crisis se prolongó diez años y provocó el cierre de la mitad de las entidades y un coste estimado para los contribuyentes estadounidenses del 3 % del PIB.

La crisis de las cajas en España tiene algunas características similares. Bastante antes de la crisis, las cajas de ahorros eran ya operadores destacados en el sector del crédito. [2] Tras la eliminación de las barreras geográficas en 1988, en el período comprendido entre 1992 y 2004 se triplicó el número de sucursales y se quintuplicaron los préstamos, mucho más que en el resto del sector bancario. En 2004, las cajas de ahorros tenían la mayor red de España y continuaban creciendo. La asunción masiva de riesgos inmobiliarios, facilitada por las debilidades estructurales y de gobernanza, comparables en muchos sentidos a las que dañaron veinte años antes a las S&L, alejaron enormemente a las cajas de su modelo tradicional de negocio y aún más de su misión social y benéfica inicial. [3] Ya sabemos cómo terminó la historia: la mayoría de las entidades acabaron reestructuradas y fusionadas, su número disminuyó de 45 a 13, las sucursales se redujeron en una tercera parte y los empleados en una cuarta parte. El coste final para el sector público, aunque difícil de determinar con precisión, es probablemente similar en proporción al tamaño de la economía al del caso estadounidense anterior.

Extraigo de estos dos ejemplos las siguientes lecciones. En primer lugar, la liberalización y la desregulación deben ir acompañadas del correspondiente reforzamiento de la gobernanza, la transparencia y los controles en el seno de las entidades de crédito, pues en caso contrario alimentarán la inestabilidad económica y financiera. En segundo lugar, en nuestro sector financiero moderno, abierto y mundializado no hay sitio ya para la protección regulatoria y la indulgencia: la banca es una función poderosa y delicada que requiere una sólida supervisión prudencial preventiva, sin excepciones. En tercer lugar, por consiguiente, la combinación de fines financieros, sociales y benéficos, con la correspondiente influencia política, que forma parte de la larga y orgullosa tradición de las cajas de ahorros en todo el mundo, no puede ni debe sobrevivir en su forma anterior. Deben establecerse salvaguardas firmes y transparentes que separen estas funciones, y su vigilancia debe ser una de las prioridades de los supervisores bancarios.

Y me gustaría proponer también otra reflexión, tal vez menos obvia que las anteriores. Dejando aparte el elemento benéfico (una función esencial que, no obstante, considero básicamente propia de otros ámbitos), una finalidad original clave de las cajas de ahorros, la de facilitar la captación, la canalización y el uso prudente del ahorro de las personas, especialmente de los perceptores de rentas medias y bajas, no solo sigue siendo importante, sino que ha adquirido aún mayor relevancia tras las últimas experiencias. Esta función incluye ayudar a los clientes a adoptar sus decisiones de ahorro y de inversión, proporcionando la información, los conocimientos y el asesoramiento necesarios. Sin una información y, en ocasiones, una orientación adecuadas, las decisiones pueden basarse en el gregarismo, provocando un efecto desestabilizador. [4] Bob Shiller, ganador del premio Nobel de economía del año pasado, nos ha enseñado que una de las causas de la inestabilidad financiera es la falta de conocimientos e información adecuados y de los instrumentos necesarios para evaluar y gestionar los riesgos que asumen las personas [5]. Daniel Kahneman, anteriormente galardonado con el mismo premio, nos mostró también que el comportamiento individual puede resultar equivocado por percepciones e intuiciones erróneas. [6] La proximidad a los clientes convierte a las entidades de crédito en los proveedores naturales de asesoramiento financiero. Además, sabemos por las investigaciones sobre los mercados de crédito que unas relaciones estables entre las entidades de crédito y los pequeños prestatarios pueden corregir asimetrías de información y aumentar la inversión y el crecimiento. [7] Las entidades de crédito, no solo las cajas de ahorro, sino también los bancos, tienen una responsabilidad clara sobre todos estos aspectos en sus relaciones con los clientes en todos los niveles. Y los supervisores bancarios deben también recordar a las entidades de crédito la importancia de esta función y protegerla, asegurando que se realice de forma honrada y transparente en beneficio de todos los usuarios de los servicios bancarios y evitando los conflictos de intereses.

Refuerzo del marco europeo de regulación y supervisión

Quisiera referirme ahora a los importantes cambios que están teniendo lugar en el ámbito de la regulación y la supervisión europeas.

La regulación bancaria europea ha experimentado recientemente una profunda transformación. En los cuatro últimos años se han introducido nuevas normas para calcular y fijar los colchones de capital (el Reglamento sobre los requisitos de capital y la Directiva sobre los requisitos de capital), se han armonizado las normas nacionales para la reestructuración o la resolución de entidades de crédito con dificultades (la Directiva sobre el rescate y la resolución de entidades bancarias), se ha creado el MUS, un nuevo supervisor bancario para el conjunto de la zona del euro y se ha establecido el MUR, una autoridad de reestructuración y resolución bancaria, que será dotada de su propio fondo de resolución tras la aprobación del Parlamento Europeo. En el contexto de los preparativos para asumir sus nuevas competencias de supervisión, el BCE está llevando a cabo un análisis de los balances de todas las entidades de crédito importantes de la zona del euro, la llamada «evaluación global», que finalizará en octubre.

Este amplio conjunto de reformas responde a una lógica uniforme. En el sistema financiero de la zona del euro, que tiene un alto grado de interconexión, los riesgos sistémicos originados en cualquiera de los países miembros tienden a contagiarse fácilmente a los demás. Ello sugiere que las políticas bancarias —regulación, supervisión, redes de seguridad— deberían aplicarse teniendo en cuenta el conjunto de la zona del euro y con el objetivo de salvaguardar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto. En la fase inicial de la reciente crisis, la adopción de medidas a escala nacional insuficientemente coordinada se ha traducido, en ocasiones, en un incremento de los riesgos, generando contagios y una fragmentación del mercado único financiero europeo. Hasta fechas recientes, la cooperación en materia de supervisión se regía por unos acuerdos de cooperación demasiado laxos para resultar efectivos.

Un factor de la inestabilidad financiera, en la experiencia reciente de la zona del euro, fue la espiral negativa producida por la debilidad de los sectores bancarios y la debilidad de las finanzas públicas de los distintos países. La experiencia de España en 2011 y 2012 ilustra fielmente este problema de carácter más general. Antes de la crisis, España mostraba una situación fiscal aparentemente sólida, con un nivel sostenible de deuda pública y bajos niveles de déficit. Sin embargo, la llegada de la crisis trajo la desaceleración del sector inmobiliario y sus efectos en las entidades con exposiciones a este sector se dejaron sentir principalmente en las cajas. Tras la erupción de la crisis, se vio pronto que las finanzas públicas eran también vulnerables, debido a su compromiso explícito e implícito de respaldar a las entidades de crédito, el coste del endeudamiento público se incrementó, lo que hizo que aumentara el coste de la financiación bancaria. Asimismo, cuando se hizo patente que las perspectivas de las finanzas públicas eran claramente insostenibles, la confianza en las entidades de crédito descendió ante la evidente debilidad de la red de seguridad pública. La recesión económica que siguió exacerbó ambos problemas, reforzando esta espiral.

La eliminación de este fallo característico de la zona del euro, mediante la elaboración de un marco de gestión y prevención de crisis, fue el objetivo que impulsó a la Comisión Europea a proponer en 2012, con el respaldo de los líderes europeos, la creación de una unión bancaria europea. La unión bancaria confiere a la supervisión y la resolución bancarias la perspectiva europea necesaria y asegura un grado suficiente de coordinación para los sistemas nacionales de garantía de depósitos.

A continuación explicaré brevemente el funcionamiento de estos tres elementos, comenzando por el MUS.

El Mecanismo Único de Supervisión: un sistema basado en la cooperación

El establecimiento del MUS constituye un hito fundamental; la creación de un supervisor único con un mandato genuinamente europeo modificará ya desde este año el marco de supervisión de la zona del euro. Explicaré ahora cómo funcionará el mecanismo en la práctica.

El MUS está integrado por el BCE y las autoridades nacionales de supervisión. Al BCE le corresponde la adopción de decisiones y la responsabilidad del funcionamiento efectivo del sistema en su conjunto. Asimismo, el legislador ha encomendado al BCE amplias facultades micro y macroprudenciales. En su ámbito de competencia se incluyen todas las entidades de crédito sujetas a la supervisión del MUS, lo que significa, en principio, todas las entidades de crédito de la zona del euro y, posteriormente, otras entidades radicadas en Estados miembros no pertenecientes a la zona del euro que decidan participar. Para la adopción de decisiones y en el ejercicio de sus funciones operativas, el BCE contará con la asistencia de las autoridades nacionales de supervisión, que aportarán la experiencia que han acumulado a lo largo del tiempo. Esta asistencia se prestará en relación con la evaluación diaria de la situación de las entidades significativas supervisadas, la participación en los equipos de supervisión y, como explicaré más adelante, otras actividades conexas realizadas in situ y a distancia.

Aunque el MUS es un sistema único y la responsabilidad de su funcionamiento corresponde en última instancia al BCE, se aplicarán distintas modalidades dependiendo del tamaño y de la importancia sistémica de las entidades.

El BCE supervisará directamente solo las entidades que se consideren significativas en atención a su tamaño, su importancia en la economía nacional y el volumen de sus actividades transfronterizas, de acuerdo con criterios establecidos en el Reglamento del MUS. En total son unas 130 entidades, que representan el 85 % de los activos mantenidos por las entidades de la zona del euro. El resto de las entidades, consideradas menos significativas, serán supervisadas diariamente por las autoridades nacionales competentes. El BCE vigilará su actuación aplicando un margo general de vigilancia, basado en datos y otra información remitidos por las entidades y las autoridades nacionales. El BCE podrá decidir en cualquier momento ejercer directamente la supervisión de una entidad supervisada menos significativa cuando ello sea necesario para garantizar la aplicación normas de supervisión estrictas. La lista de las entidades que se considerarán significativas se comunicará en breve. En España, dicha lista incluirá casi todas las antiguas cajas de ahorro.

En los procedimientos de supervisión se seguirán directrices, normas específicas y un Manual de Supervisión aprobado por el BCE, que se ajustarán al código normativo único aprobado por la Autoridad Bancaria Europea (ABE). La aplicación de criterios armonizados de regulación y supervisión, incluidas metodologías y definiciones, creará una situación real de igualdad de oportunidades para las entidades de crédito y disminuirá los riesgos y los costes de cumplimiento.

La supervisión diaria de las entidades significativas quedará a cargo de grupos especializados de supervisores, los equipos conjuntos de supervisión, entre cuyas responsabilidades se cuentan la ejecución del proceso de revisión y evaluación supervisora, la preparación y aplicación de un programa de evaluación supervisora y la consulta con las autoridades nacionales competentes cuando sea necesario. Estos equipos estarán formados por expertos del BCE y de las autoridades nacionales competentes de los Estados miembros participantes y estarán coordinados por el BCE. Esta estrecha colaboración contribuirá a conocer y entender mejor cuestiones pertinentes a nivel nacional.

El Consejo de Supervisión, compuesto por un presidente, un vicepresidente, cuatro representantes del BCE y un representante de cada una de las autoridades nacionales de supervisión, se encargará de la preparación de las decisiones. Actualmente hay 24 miembros y todos están obligados por ley a actuar en interés de la Unión Europea en su conjunto.

Preparativos para el comienzo de las actividades del MUS

Los preparativos del BCE para asumir esta nueva función comenzaron poco después de que los líderes europeos anunciaran a mediados de 2012 la creación de la nueva autoridad. El trabajo se organiza de acuerdo con un calendario detallado muy estricto, a fin de que las actividades del BCE puedan empezar el 4 de noviembre de 2014. Ahora que estamos llegando a la fase final, quisiera presentarles un resumen de los progresos realizados hasta el momento.

El Consejo de Supervisión ha comenzado sus actividades en enero de este año, y se reúne dos veces al mes. Por otra parte, las estructuras de gobernanza del MUS, incluyendo el reglamento interno y otras disposiciones del Consejo, están prácticamente finalizadas. En abril, tras una consulta pública, se adoptó un Reglamento Marco en el que se establecen las normas de funcionamiento del MUS.

La contratación de personal en el BCE está también muy avanzada. La campaña de contratación ha suscitado un enorme interés: se han recibido más de 14.000 solicitudes para los puestos ofertados. La contratación se está haciendo de acuerdo con un método descendente, comenzando por los puestos de alta dirección. Recientemente hemos contratado a más de 500 personas, lo que representa aproximadamente la mitad del total previsto, que incluye personal de apoyo (principalmente en estadísticas, servicios jurídicos e informática), se está nombrado a los coordinadores de los equipos conjuntos de supervisión y esperamos que empiecen a trabajar en el BCE a finales de verano.

El Manual de Supervisión, referido a todas las operaciones de supervisión del sistema, está casi terminado y, a fin de garantizar la transparencia, tenemos previsto publicar sus partes esenciales en una guía de prácticas de supervisión en la que se aclaren las características, funciones y procesos del MUS.

El BCE también está trabajando en la elaboración de plantillas de datos armonizadas basadas en las plantillas para la presentación de información financiera (FINREP) y de información común (COREP). Se está haciendo todo lo posible para coordinar de forma eficiente la solicitud de información. En el diseño del marco de datos para las entidades menos significativas, nos esforzamos por lograr un equilibrio óptimo que permita exigir un conjunto satisfactorio de datos sin imponer una carga excesiva a las entidades, especialmente a las más pequeñas.

La evaluación global

Me referiré ahora a la evaluación global, una serie de pruebas que, como es comprensible, están generando mucho interés y expectación. Como saben, sus objetivos principales son proporcionar la transparencia necesaria a los balances bancarios e identificar casos en que pueda ser necesario reforzarlos, contribuyendo a restablecer la confianza en las entidades de crédito. Esta evaluación, al ser una pieza clave de los actuales trabajos de preparación, incluye un análisis de la calidad de los activos y una prueba de resistencia. El resultado del ejercicio se comunicará en octubre.

Quiero destacar que las entidades de crédito han realizado ya muchos esfuerzos para limpiar y reforzar sus balances. Desde el comienzo de la crisis financiera mundial, las entidades de crédito de la zona del euro han emitido unos 267 mm de euros de acciones cotizadas, a lo que se añaden otras formas de refuerzo de capital, como beneficios no distribuidos, emisión de bonos convertibles y ayudas estatales. A finales de 2013, la ratio mediana de capital de máxima calidad (Core Tier 1) para grupos bancarios significativos de la zona del euro se situó en el 12,8 %, lo que supone cinco puntos porcentuales más que antes de la crisis, en 2007. Además, las entidades de crédito también han mejorado sus perfiles de financiación, reduciendo su dependencia de la financiación mayorista respecto a los elevados niveles de antes de la crisis.

La mediana de la ratio de préstamos sobre depósitos para grupos bancarios significativos descendió, pasando del 141 % en 2007 al 119 % en 2013. Estas medidas, adoptadas por las entidades de crédito con anterioridad y en ocasiones anticipándose a los resultados de este ejercicio, constituyen un signo de su credibilidad y contribuirán a facilitar la aplicación de sus resultados.

La evaluación global afecta a 128 entidades bancarias de los Estados Miembros participantes en el MUS; 16 están radicadas en España, y 10 de ellas son antiguas cajas de ahorro. En total, más de 6.000 supervisores y auditores están trabajando en el análisis de la calidad de los activos. El total de los activos ponderados por riesgo en las posiciones de balance no negociables seleccionadas para el análisis asciende aproximadamente a 3,7 billones de euros, lo que equivale al 58 % del total de dichos activos del conjunto de las entidades sujetas a la evaluación. Asimismo, las entidades con exposiciones importantes en sus carteras de negociación están sujetas a un análisis específico de la calidad de los activos incluidos en dichas carteras, consistente en un análisis cualitativo de los principales procesos de la cartera de negociación y un análisis cuantitativo de los principales modelos de valoración de derivados.

Actualmente hemos finalizado la recopilación de expedientes de crédito relativos a posiciones de balance no negociables, así como los procesos de revisión de la cartera de negociación. Una vez recopilados todos los datos, esperamos poder contar en las próximas semanas con los resultados del análisis de los expedientes de crédito.

El segundo elemento de la evaluación global es la prueba de resistencia. El 29 de abril, la ABE publicó la metodología y los escenarios de esta prueba. La prueba de resistencia tiene un horizonte temporal de tres años, y tomará como punto de partida los resultados del análisis de la calidad de los activos. Además, la prueba de resistencia analizará un amplio conjunto de riesgos, como riesgos de crédito y de mercado, exposiciones de titulación y riesgos soberanos y de financiación. La metodología sigue un enfoque común acordado en la ABE, que incluye supuestos de balance estático, indicaciones relativas al cálculo del impacto sobre el riesgo de mercado y titulización, y máximos y mínimos para diversas fuentes de ingresos [8]. El umbral de capital del escenario de base se ha fijado en el 8 % del capital ordinario de nivel 1 (CET1), mientras que en el escenario adverso se aplicará un umbral del 5,5 % de CET1.

Si se detectan déficits de capital, se pedirá a las entidades que remitan un plan de capital. Los déficits de capital identificados en el análisis de la calidad de los activos o en el escenario base de la prueba de resistencia deberán cubrirse en el plazo de seis meses, mientras que para los identificados en el escenario adverso este plazo será de nueve meses.

Los trabajos preparatorios que acabo de describir sientan las bases para la aplicación de normas y procesos de supervisión sólidos, y marcan la pauta de cooperación para el trabajo en el marco del MUS, a fin de asegurar un sistema único, con una perspectiva europea y un proceso independiente de adopción de decisiones.

Relación entre el MUS, el Mecanismo Único de Resolución y la garantía de depósitos

Antes de concluir, dedicaré unas palabras a los otros elementos de la unión bancaria, la resolución bancaria y la garantía de depósitos.

Como he señalado anteriormente, la falta de instrumentos para afrontar las quiebras bancarias y de un marco apropiado para hacer frente a las quiebras bancarias transfronterizas exacerbaron la crisis e incrementaron los costes de la resolución bancaria. La ausencia de un mecanismo europeo de resolución bancaria intensificó el vínculo desestabilizador entre entidades bancarias y emisores soberanos.

La Directiva sobre el rescate y la resolución de entidades bancarias aborda este problema mediante un marco armonizado para la prevención de las crisis bancarias, la intervención temprana y la resolución de entidades en graves dificultades o en peligro de quiebra. Asimismo, la introducción de un mecanismo de recapitalización interna a cargo de los accionistas y otros acreedores contribuirá a garantizar que los costes de las quiebras bancarias sean asumidos por el sector privado.

Por otra parte, el MUR ofrecerá un marco europeo apropiado para las quiebras bancarias. Además complementa al MUS asegurando una resolución ordenada de entidades inviables. Trasladar la responsabilidad de la supervisión y la resolución a nivel europeo debería evitar posibles distorsiones y conflictos de intereses entre ambas funciones.

La Directiva modificada sobre sistemas de garantía de depósitos garantiza los mismos derechos a los depositantes de todos los Estados miembros en relación con la cobertura de depósitos admisibles —hasta 100.000 euros—, incluidos los plazos para desembolsos y la garantía de que estos sistemas se financian de igual forma. Estas medidas deberían asegurar una mejor protección de los depositantes.

El futuro

Para terminar mi intervención, creo que hablar de «conclusiones» no resultaría adecuado. Las entidades de crédito y las autoridades están en una fase de transición, y avanzan paso a paso, centradas en el logro de sus objetivos.

Conviene recordar lo mucho que está en juego. Tras la creación del euro, la unión bancaria constituye un paso lógico en la construcción de nuestra casa común europea, es sin duda un gran paso hacia adelante. Los mercados financieros, la opinión pública y la comunidad internacional nos observan con comprensión y buenos deseos, pero también con ojo crítico. No podemos permitirnos fracasar.

El MUS y la evaluación de las entidades de crédito suponen la realización de esfuerzos conjuntos, en los que el éxito de cada uno de los actores —las entidades de crédito, los Estados miembros, las autoridades nacionales y el BCE— requiere y a su vez condiciona el éxito de los demás. El BCE ha puesto su reputación sobre la mesa y está plenamente comprometido con su funcionamiento. Necesitamos el apoyo de todos, principalmente el del sector bancario.

Contamos también con su apoyo.

Muchas gracias por su atención.



[1]Agrupación Europea de Cajas de Ahorros, Historia de las cajas de ahorros europeas (http://www.esbg.eu/template/content.aspx?id=5112&LangType=1033).

[2]Ibíd.

[3]Cardenas, A., Internet Interdisciplinary Institute, Universidad Abierta de Cataluña, 2013, The Spanish Savings Bank Crisis: History, Causes and Responses.

[4]Altman, M., "Behavioural Economics Perspectives - Implications for Policy and Financial Literacy", Research paper prepared for the Task Force on Financial Literacy, febrero de 2011; Gerardi,K., Goette, L. and Meier,S, "Financial Literacy and Subprime Mortgage Delinquency: Evidence from a Survey Matched to Administrative Data", Federal Reserve Bank of Atlanta Working Paper 2010-10, abril de 2010.

[5]R.J. Shiller, Finance and the Good Society, Princeton University Press, 2012.

[6]Kahneman, D. (2011). Thinking, Fast and Slow, Allen Lane, Londres. Una reciente investigación de Hackethal indica que un asesoramiento financiero solvente puede ayudar a resolver algunos de los problemas expuestos por Kahnemann y mejorar la toma de decisiones; véase A. Hackethal, “Financial Advice”, en E. Faia, A. Hackethal, M. Haliassos and K. Langenbucher (eds.), Financial Regulation: a Transatlantic Perspective, Cambridge University Press (próximamente).

[7] Un trabajo pionero sobre el denominado “ relationship lending ” o crédito relacional es el de M. Petersen and R. Rajan, “The Benefits of Lending Relationships: Evidence from Small Business Data”, Journal of Finance, 1994. Véase también A.N. Berger and G.F. Udell, “Small Business Credit Availability and Relationship Lending: The Importance of Bank Organisational Structure”, The Economic Journal, febrero de 2002, 112 pp. 32-53.

[8]El supuesto de balance estático no se aplica a las entidades de crédito sujetas a un plan de reestructuración aprobado por la Comisión Europea antes del fin de 2014.

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