ENTREVISTA

Entrevista en Televisión Española

Entrevista a Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, realizada por Paz Cámara el 22 de octubre y emitida el 8 de noviembre

El Mecanismo Único de Supervisión cumplirá cinco años la semana próxima. ¿Qué ha aportado al sistema bancario europeo?

En el momento en el que se creó el Mecanismo Único de Supervisión faltaba confianza en el sector bancario europeo. Se consideraba que el nivel de capital era demasiado bajo; había un volumen enorme de préstamos dudosos heredados en los balances de las entidades; faltaba confianza en los modelos internos que los bancos utilizaban para calcular su capital, y había problemas relacionados con la gestión y la gobernanza de los bancos europeos. Y si analizamos la situación actual del sistema, creo que hemos avanzado significativamente en todas estas áreas. El capital es mucho más fuerte. El progreso ha sido considerable, también en España, en lo referente a la calidad de los activos bancarios y a la venta de préstamos dudosos y activos adjudicados. La situación es mucho mejor ahora.

Estos cinco años han sido muy importantes, pero la unión bancaria sigue sin estar completa. Uno de los pilares que faltan es un sistema europeo de garantía de depósitos. ¿Cuándo podría estar listo y con qué condiciones?

Tiene toda la razón. Se ha avanzado, pero la unión bancaria no se ha completado aún y todavía no ha generado todos los beneficios que se esperan de ella. El sistema de garantía de depósitos es importante, no solo porque ofrecería el mismo tipo de protección a los depósitos en cualquier lugar de la Unión, sino también porque es una condición indispensable para promover la integración del mercado en la zona del euro. Mientras se cuente con sistemas de garantía de depósitos nacionales para asumir las pérdidas si algo va mal, habrá un incentivo para mantener el capital y la liquidez segmentados en cada mercado nacional, y esto no nos permite aprovechar las ventajas de la integración de la unión bancaria. Creo que es importante que avancemos en esa dirección. Soy consciente de que es complicado políticamente, pero espero de verdad que la próxima Comisión Europea ponga este asunto como prioritario.

Hay otros pilares pendientes, como contar con un marco europeo común de insolvencias. ¿Cree que podrá avanzarse en este sentido durante su mandato como presidente?

Sin duda es necesario completar también ese lado de la unión bancaria. Es algo que he observado en mis primeros meses como presidente del Consejo de Supervisión del BCE. En algunos casos la crisis de un banco no sería de interés público a escala europea y se produciría una liquidación a nivel nacional. Y los procesos de liquidación son muy distintos entre unos países y otros. En algunos, los bancos se liquidan como cualquier otra empresa; en otros, se lleva a cabo un procedimiento administrativo para liquidarlos, y en otros, incluso existe la posibilidad de que el Estado intervenga en las liquidaciones. Es una cuestión de igualdad de condiciones, pero para nosotros también es una cuestión de qué ocurre cuando determinamos que un banco es inviable o previsiblemente inviable en un futuro próximo. Si las condiciones son muy diferentes, también nos resulta difícil utilizar adecuadamente nuestras propias herramientas. Por tanto, es fundamental que avancemos hacia un sistema más armonizado.

Estados Unidos tiene un sistema muy eficaz con la Federal Deposit Insurance Corporation, que funciona muy bien. Los depositantes y los usuarios de los servicios financieros ni siquiera notan que el banco está en quiebra y la gestión es muy ágil. Por tanto, creo que deberíamos seguir el ejemplo del sistema estadounidense y aplicar algo similar en Europa.

¿Son responsables los Gobiernos de que no se haya completado aún la unión bancaria?

Está claro que se está desarrollando un importante proceso político en el Consejo Europeo. También tenemos que ver el vaso medio lleno. Hasta el momento hemos creado un mecanismo único de supervisión a escala europea, un mecanismo único de resolución a nivel europeo y un Fondo Único de Resolución europeo que es fundamental para prestar apoyo a la resolución de grandes grupos transfronterizos en toda la Unión. Recientemente se ha llegado a un acuerdo político para facilitar un mecanismo público de protección para el Fondo Único de Resolución. Se trata de un avance muy importante en términos de compartir responsabilidades entre Estados. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, queda el último paso del fondo de garantía de depósitos y tenemos que concentrar todos nuestros esfuerzos en él.

¿Están los bancos preparados para un contexto de desaceleración económica?

Ahora los bancos están mucho mejor preparados que antes de la última crisis. Los niveles de capital son bastante más fuertes y hemos realizado un trabajo muy intenso para reforzar la supervisión. Hemos aprobado varias reformas financieras de amplio alcance que se han desarrollado bajo los auspicios del G-20. Así pues, el sistema es ahora mucho más fuerte que antes, pero ello no significa que nos tengamos que relajar. Tenemos que prepararnos. Está claro que se avecina tormenta pues las perspectivas macroeconómicas se deterioran. Tenemos que urgir a los bancos para que terminen los ajustes y se preparen para una posible recesión.

Los bancos se quejan de que la baja rentabilidad se debe a los tipos de interés negativos, pero ¿cuál es su parte de responsabilidad? ¿Qué cosas no están haciendo bien para mejorar la rentabilidad?

Efectivamente es cierto que los bajos tipos de interés están comprimiendo los márgenes de las entidades, pero la actual política monetaria acomodaticia está respaldando la economía en general, la situación macroeconómica. Y si el entorno macroeconómico es mejor, será más probable que los deudores reembolsen sus préstamos y será más fácil gestionar las carteras de préstamos dudosos. Tiene usted razón cuando afirma que los bancos también han de centrarse en mejorar su negocio, en ser más eficientes. Es preciso poner el foco en la reducción y la eficiencia de costes. También vemos que las entidades que mejor recuperan la rentabilidad son las que tienen mejor dirección estratégica, por lo que se están centrando en sus líneas de negocio y están readaptando sus modelos de negocio en áreas en las que podrían ser más rentables. En concreto, están invirtiendo más en nuevas tecnologías. Estas son las áreas en las que los bancos deberían centrar su atención para poder recuperar la rentabilidad.

¿Podrían ser las fusiones una solución para el futuro?

La concentración bancaria podría ser parte de la solución. Todavía tenemos un exceso de capacidad que se acumuló en el período anterior a la crisis y aún no se ha eliminado. La concentración podría ayudar a los bancos a reducir costes, a reenfocar sus modelos de negocio y, si tienen actividades transfronterizas, a diversificar sus fuentes de ingresos. Esto no significa crear gigantes en el sistema. En muchos casos, donde más se necesita la concentración es, sobre todo, en el segmento de mediano tamaño de la distribución. Pero por otra parte, si se comparan los bancos europeos con los estadounidenses, los de mayor tamaño no son tan grandes, por lo que, de alguna manera, diría que cierto grado de concentración sería una vía positiva para avanzar.

Y centrándonos en los bancos españoles, ¿cuáles son sus principales fortalezas y debilidades?

Los bancos españoles han mejorado significativamente la calidad de sus balances. Han vendido volúmenes importantes de préstamos dudosos, por lo que su situación es ahora mucho mejor. El progreso ha sido muy notable. Todavía van un poco a la zaga en lo que se refiere a sus niveles de capital en comparación con los bancos de la zona del euro, con los que comparten el problema de la baja rentabilidad.

¿Puede explicar cómo funciona la cooperación entre el BCE y los bancos centrales nacionales?

Somos un sistema, un Mecanismo Único de Supervisión, que incluye la Supervisión Bancaria del BCE y todas las autoridades nacionales competentes, entre las que se cuenta el Banco de España. Trabajamos juntos y cooperamos muy estrechamente en el seno de los equipos conjuntos de supervisión. Todas las entidades sometidas a la supervisión directa del BCE, es decir, las que llamamos entidades significativas, están supervisadas por un equipo compuesto por supervisores de Fráncfort y de las capitales nacionales. Esta es la contribución más importante de las autoridades nacionales. Ahora tenemos un sistema con múltiples salvaguardias que incluye el BCE y todas las autoridades nacionales, lo que aumenta su fortaleza.

¿Cuántos bancos supervisa ahora el BCE y cuántos supervisará después del Brexit?

En conjunto, el número total de bancos de la zona del euro es muy alto: más de 6.000. Hacemos una distinción entre las entidades significativas, supervisadas directamente por el BCE, que actualmente son 116, y las entidades menos significativas, que están supervisadas por las autoridades nacionales en estrecha cooperación con el BCE. Tras el Brexit, el BCE supervisará siete entidades significativas adicionales y las autoridades nacionales, otras catorce entidades menos significativas. Esta es la cifra más reciente que tenemos. Asimismo, se transferirán activos a la zona del euro por importe de 1,3 billones aproximadamente, lo que representa un reto importante para todos nosotros.

¿Le preocupa que el Brexit pueda desestabilizar a los bancos europeos?

El Brexit me preocupa en sí mismo. Es muy triste ver salir a un país importante como el Reino Unido de la Unión Europea. En lo que se refiere a la estabilidad de las entidades de crédito, hemos hecho todos los preparativos posibles, tanto por nuestra parte como por la de nuestros homólogos del Reino Unido. Solicitamos a los bancos que se preparasen y han puesto a punto todo lo que les pedimos. Hemos trabajado para prepararnos lo mejor posible y para tener listos todos los planes de contingencia. Indudablemente un acontecimiento este tipo es siempre impredecible y, especialmente si se lleva a cabo de forma desordenada, podría llevar a una disrupción del mercado. Debemos vigilar los mercados muy de cerca, pero hemos realizado todos los preparativos posibles.

¿Cómo cree que serán los bancos del futuro?

¡Esta es una pregunta muy difícil! Creo que las nuevas tecnologías tendrán un papel importante. Las nuevas generaciones usan el móvil mucho más y no pisan las sucursales. También están accediendo nuevos agentes al mercado. El sector de servicios de pago ya está cambiando mucho como consecuencia de las decisiones de los responsables de las políticas, de los legisladores de Bruselas, por ejemplo, para incentivar la competencia entre bancos y otros tipos de proveedores de servicios de pago. Esto aumentará la competencia y, posiblemente, la calidad de los servicios para el usuario final y, en cierta medida, su facilidad de uso, lo que será un cambio importante.

El otro gran cambio que quisiera ver es una mayor integración del mercado. En este momento, todavía tenemos un mercado muy segmentado entre fronteras nacionales. Espero que, al final del proceso, con el sistema de garantía de depósitos y otros mecanismos similares, tengamos un mercado mucho más integrado en el que, por ejemplo, se pueda contratar una hipoteca en España con un banco de Francia o de Estonia. Actualmente, esto no es sencillo o siquiera posible, pero creo que llegaremos a ese punto y el panorama cambiará muy significativamente.

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