Entrevista con EXPANSIÓN

Entrevista de Sabine Lautenschläger, miembro del Comité Ejecutivo del BCE y vicepresidenta del Consejo de Supervisión del Mecanismo Único de Supervisión,
realizada por Alicia Crespo el 7 de julio de 2016 y publicada el 18 de julio de 2016

-¿Cómo afectará el Brexit a la banca española y de la UE?

La buena noticia es que, desde el referéndum, no ha habido problemas de financiación, de liquidez ni de funcionamiento en los bancos del MUS. Los mercados financieros también han funcionado con normalidad. Por otra parte, existe también el riesgo de que un período de incertidumbre prolongado acerca de la futura relación del Reino Unido con la UE genere una actitud expectante y un aumento de la aversión al riesgo de los inversores y los mercados. Con todo respeto al proceso político, sería bueno concretar la situación en el momento apropiado, esto es muy importante.

Sin embargo, en la cotización de las acciones de los bancos se ve una nueva ola de aversión al riesgo que no afecta exclusivamente a los bancos con una exposición relevante al Reino Unido o con operaciones en este país. Esta exposición al riesgo podría estar relacionada en parte con una preocupación por la rentabilidad futura de algunos bancos.

– ¿A dónde debe trasladarse la City, a Frankfurt, París...?

Es demasiado pronto para hablar de eso. Que las actividades financieras se desplacen de Londres y cómo lo hagan depende en gran medida de las negociaciones entre la UE y el Reino Unido y del tipo de relación que definan.

– El Brexit ha agravado los problemas de la banca italiana. Debe inyectarle dinero público su Gobierno?

Como supervisor bancario de la zona del euro, aseguramos que los bancos afronten sus problemas, que tengan una estrategia para los riesgos de sus balances y que hagan sus deberes. En el mejor de los casos, en un escenario adverso, el dinero privado respalda a los bancos en dificultades. En el peor de los casos, la zona del euro está fundamentalmente mejor preparada que en 2008. Ahora contamos con un amplio conjunto de instrumentos que permite a la Comisión Europea, los gobiernos nacionales, el Mecanismo Único de Supervisión, el Mecanismo Único de Resolución y otros interesados hacer frente a situaciones difíciles.

– Pero toda la arquitectura legal poscrisis busca que el contribuyente no pague las quiebras bancarias. ¿Lo que planea Roma no va contra la Unión Bancaria?

Las responsabilidades sobre las ayudas públicas y la resolución corresponden a la Comisión Europea y al Consejo Único de Resolución en cooperación con el Estado miembro interesado. Confío en que cualquier solución respetará plenamente los principios de la unión bancaria. El supervisor debe garantizar que el sistema bancario sea sólido y que pueda cumplir su función. Si los bancos individuales no lo hacen, el supervisor alerta a las autoridades mencionadas y trabaja para lograr una solución sostenible.

– ¿Es Italia el mayor riesgo para la estabilidad financiera europea en la actualidad?

Hay que reconocer que en los últimos años ha mejorado significativamente la fortaleza tanto de los bancos como de los sistemas financieros. Y esto se nos olvida con demasiada rapidez. La banca europea tiene mucho más capital y de mejor calidad que en 2008. Sin duda, hay asignaturas pendientes, pero podríamos estar ante un efecto de contagio en los precios de las acciones de los bancos que podría ser una reacción exagerada. Al final es un compendio de distintos factores, no es solo el Brexit, también es cuestión de las perspectivas de crecimiento y de riesgos geopolíticos.

– El problema de rentabilidad se agrava. Los tipos tan bajos están matando a la banca, dijo un banquero español.

La baja rentabilidad no es solo por los bajos tipos de interés.

La fuerte competencia y los problemas heredados no resueltos, como los préstamos con incumplimientos, para citar solo dos, pesan sobre la rentabilidad de los bancos. Asimismo, la política monetaria ultralaxa también supone ventajas para los bancos a medio y largo plazo, porque impulsa el crecimiento de las economías y beneficia tanto los ciudadanos como a las empresas y, en última instancia, a los propios bancos. Estos deben hacer su negocio en el entorno macroeconómico en el que viven. Su reto y su trabajo es cambiar el modelo de negocio para ser menos dependientes del margen de intereses, aumentando las comisiones y otras fuentes de ingresos. También es importante la eficiencia, los canales de venta y recortar costes.

– ¿Cómo va la banca española, qué consejos le dan?

Su rentabilidad y eficiencia son mejores que la media europea. En eficiencia está entre las mejores de la zona del euro. Eso son fortalezas. En cuanto a debilidades, muchos bancos europeos -y no solo los españoles- deben hacer sus deberes, pensar en cómo recortar costes para afrontar los retos de 2016 y de los años venideros. Los bancos españoles tienen una dependencia del margen de intereses y necesitan aumentar otras fuentes de ingresos como las comisiones. También han de pensar en nuevos canales de ventas y en oportunidades y retos relacionados con la digitalización.

– ¿Todos los bancos bajo su supervisión sobrevivirán en los próximos dos años?

El objetivo del supervisor es asegurar el funcionamiento del sistema bancario. Nuestra responsabilidad no es proteger a los bancos de las fuerzas del mercado. De hecho, puede que haya demasiados bancos en la zona del euro y no es nuestro deber ni nuestro deseo obstaculizar procesos ordenados de consolidación.

–Dice que las fusiones son una solución a la baja rentabilidad, pero no se hacen. ¿Hay que promover OPAs hostiles?

Los supervisores no hacen políticas de este tipo, sino instan a los bancos a cuestionar la viabilidad de sus modelos de negocio, su estrategia y perfil de riesgo. Fijamos expectativas y requisitos y los bancos han de encontrar la forma de alcanzarlos. No tenemos las herramientas para promover directamente fusiones y adquisiciones y no creo que el mercado deba estar sujeto a este tipo de intervención burocrática. Las soluciones más sanas y duraderas son unas normas supervisoras estrictas, pero razonables, y las soluciones de mercado.

– La banca abarata el crédito por los tipos bajos, también debe cobrar a los ahorradores por sus depósitos?

Eso corresponde decidirlo a los bancos, sopesando la reacción que puedan tener los clientes. Deben tener en cuenta las ventajas e inconvenientes en términos de costes e ingresos.

– ¿Qué mejoras recomienda a los consejos en España?

Esperamos que nuestra reciente revisión sobre gobernanza y apetito de riesgo ayude a los bancos a conocerse mejor a sí mismos y a conocer el estándar del sector. Hemos observado importantes mejoras en la gobernanza de los bancos, aunque estamos lejos de las mejores prácticas internacionales en todo el sistema bancario de la zona del euro. Por ejemplo, hemos identificado debilidades en las aptitudes e independencia de algunos miembros de los consejos. Los consejos de todos los bancos deben tener una combinación amplia de talentos, y puntos de vista diferentes e independientes que alimenten el debate y reflejen todos los aspectos de cada problema. Eso es bueno para el éxito continuado de una entidad. Y algunos bancos deben mejorar sus marcos del apetito de riesgo.

–Los bancos se quejan de que el MUS se entromete demasiado en su gobierno.

El buen gobierno es esencial para el éxito económico y la estabilidad de los bancos. Por ello, se nos ha encomendado la tarea de asegurar que las estructuras de gobierno de los bancos sean sólidas.

–El BCE distinguirá entre requerimiento y orientación de capital en 2016. ¿Cómo asegurará que los bancos cumplen con la parte que no es obligatoria?

Las exigencias de capital que fija el supervisor (SREP) se dividen en dos: un requerimiento ligado al perfil de riesgo global y una orientación vinculada a los resultados del escenario adverso de los test de estrés, entre otros factores. Esta última no sería obligatoria en el sentido de activar decisiones de supervisión automáticas, como la limitación de dividendos, pero esperamos que los bancos la cumplan. En casos graves, podemos convertir la orientación en requerimiento o reclamar medidas adicionales para mitigar o reducir riesgos, como la venta de activos.

–Se suavizan los requisitos de capital para ayudar a la banca a pagar dividendos, cupones de CoCos y bonus.

Las exigencias de capital no van a suavizarse. El nivel de capital seguirá siendo prácticamente el mismo, si los demás factores se mantienen constantes.

–La rentabilidad de la banca ha caído pero los sueldos de los banqueros suben.

Como supervisores prudenciales, principalmente nos preocupa que unos sueldos demasiado elevados hagan peligrar la solvencia de las entidades supervisadas. Es el motivo por el que examinamos los paquetes de retribuciones anuales en relación con el capital que tiene el banco y el que puede necesitar para cumplir las exigencias progresivas de Basilea III. Si la retribución es demasiado alta y el banco no puede retener beneficios para aumentar su capital y cumplir dichas exigencias, fijamos restricciones.

–¿Cómo se convence al mercado de que los test de estrés son útiles si no darán a conocer las notas de cada banco ni exigirán capital?

Los test de estrés fueron creados para que los supervisores y público en general tuvieran información sobre la capacidad de resistencia de los bancos en determinados escenarios hipotéticos y son muy útiles para identificar sus vulnerabilidades. La solución a estas vulnerabilidades no siempre es más capital. Por ejemplo, una solución podría ser cambiar la composición de una cartera de préstamos para evitar una excesiva concentración del riesgo. Pero los resultados también serán un factor importante para nuestra orientación de capital. Permítame recordar que en las próximas pruebas de estrés de la ABE está previsto publicar resultados de bancos que representan el 70 % de los activos de la zona del euro.

–Bruselas y parte del BCE quieren relajar exigencias de capital para impulsar el crecimiento. ¿Cómo afronta estas presiones el MUS?

Solo los bancos fuertes, adecuadamente capitalizados, pueden dar crédito a lo largo del ciclo y contribuir a la economía. Relajar las exigencias de capital no generará crecimiento sostenible.

–Están revisando los modelos internos de riesgos con los que los bancos calculan su capital. ¿Cree que juegan con el supervisor para eludir exigencias de solvencia?

Venimos de un sistema con 19 supervisores diferentes e innumerables formas de autorizar y aplicar los modelos internos. Estamos creando un proceso y criterios conjuntos que aseguren una verdadera igualdad de condiciones. El objetivo es definir expectativas supervisoras y formular recomendaciones para que los modelos internos proporcionen resultados coherentes entre entidades.

–Quieren penalizar la tenencia de deuda pública en manos de la banca. ¿No puede ser un gran problema para los países y los bancos?

La crisis financiera ha mostrado que ningún activo está libre de riesgo, ni siquiera la deuda pública. Los incentivos que establezca el marco regulatorio deben alinearse con esta idea. Obviamente, el problema no es solo europeo y la solución debe ser global. Tenemos que discutir esta importante cuestión en el Comité de Basilea, reconocer que no hay activos libres de riesgo y calibrar adecuadamente las normas. Unas normas prudentes y unos períodos de transición adecuados pueden ayudar a mitigar los riesgos conexos.

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